La fiesta

La música invadía a todos los cuerpos presentes en la sala. Las luces y flashes ambientales te incitaban a sumergirte en un mundo de sensaciones.
En la puerta del local aparecieron las dos mujeres con más glamour que ningún ser humano había visto hasta el momento. Dos mujeres con piernas sin fin, tacones altos, vestido corto y miradas misteriosas. Una mirada era hipnotizante y la otra estaba perdida ante la novedad.
1001 propuestas indecentes en una sola noche. Salieron del local de moda del momento acompañadas por dos hombre sin nombre que tenían eso que cada una de ellas necesitaba. Cada una se vendió a su mejor postor.
Finalmente partieron en coches separados.

Sueños rotos

Fue una discusión muy fuerte y no pudo retener más a su hombre indomable. Des del sofá, mientras se fumaba un cigarrillo, vio como su hombre de hierro salía por la puerta sin despedirse. Sus sueños habían fallecido en ese momento y ¿qué es una mujer sin sueños? Un saco de lagrimas, una mujer sin rumbo, una alma perdida en el fondo del pozo, un objeto moldeable que se agarra a un hierro ardiendo.
El video de la boda, unas fotos viejas y un par de camisetas fue todo lo que le quedó del que un dia era el pasado de su futuro. Nunca se había sentido tan rota por dentro. Ella estaba dispuesta a esperar a que el volviera envuelto en lágrimas y con un lo siento en la solapa izquierda. Su dolor era tan profundo que si se juntaba con la soledad, podía ser letal para ella, así que llamó a su amiga de siempre para que le acompañara en este duro momento.