La fiesta
La música invadía a todos los cuerpos presentes en la sala. Las luces y flashes ambientales te incitaban a sumergirte en un mundo de sensaciones.
En la puerta del local aparecieron las dos mujeres con más glamour que ningún ser humano había visto hasta el momento. Dos mujeres con piernas sin fin, tacones altos, vestido corto y miradas misteriosas. Una mirada era hipnotizante y la otra estaba perdida ante la novedad.
1001 propuestas indecentes en una sola noche. Salieron del local de moda del momento acompañadas por dos hombre sin nombre que tenían eso que cada una de ellas necesitaba. Cada una se vendió a su mejor postor.
Finalmente partieron en coches separados.
