Recuerdos de España
Buscando entre viejos papeles encontró el borrador de una carta de despediada que le escribió a un viejo amor de juventud. Un año entero de recuerdos. Recuerdos de un perfume de un amor de color azahar y que aun hoy aceleran su corazón. Ella fue una mujer que le enseñó el verdadero significado de ese sentimiento al que se le ha denominado con el nombre de pasión.
La carta decía así:
Puede que pienses que fue tiempo perdido, que fue timpo gastado sin obtener el preciado resultado. Yo, hoy que se han calmado las mareas que nos separaban. Sé que la pasión que nos unió, que sólo es comparable a los ojos del toro cuando mira la capa roja, nos dejó para siempre el recuerdo del uno al otro. No pude asumir todo lo que mi corazón prometió, promesas que salían directas del alma, sin pasar por la razón. Eso es lo que pasa cuando se juntan dos almas soñadoras, dos almar heridas y solitarias que buscan un final feliz, el final que nos han vendido, el final por el que hemos vivido, el final que al final no es tal final ni tan feliz.
Espero que si no es hoy sea mañana, pero que algún día puedas entender que fue un placer compartir esto contigo, que si bien fue breve, también fue intenso y sentido. Y no mentía cuando te decía que lo sentía era nuevo para mi.
Gracias por ser tu, mi niñita garitana, la primera en robar este sentimiento de mi corazón. Un sentimiento que me hizo perder toda razón.